Todo vinos

Este blog pretende acercar el mundo del vino a la gente. ¿Tienes una cena romántica con tu pareja y quieres quedar bien eligiendo un buen vino? ¿Quieres poder defenderte con naturalidad ante esa gente que parece que lo sabe todo? Aquí encontrarás una ayuda para estas preguntas....

domingo, marzo 20, 2011

Qué debes saber sobre la cata de vino

Cuando se habla de catar un vino, enseguida nos vienen a la mente términos complicados, descripciones complejas y palabrería que realmente no tenemos porqué asociar al mundo del vino.

Lo que pretendo con esta entrada es describir la cata del vino de una forma sencilla, para que todo el que lo lea sea capaz de enfrentarse a la degustación de un buen caldo, sin necesidad de aprenderse todos los términos que suelen usarse y que parecen hacer de la cata del vino, un campo reservado a los enólogos, sumillers y bodegueros. No tiene que ser así.

La cata se divide en 3 fases, que deben respetarse en el siguiente orden: visual, olfativa y gustativa. Ojos, nariz y boca.

La fase visual nos puede dar una idea de lo que nos vamos a encontrar en las dos fases siguientes. Ahora bien, no debe confundirnos. Lo que nos diga esta fase es información válida a priori. La nariz y la boca pueden llevar la contraria a nuestros ojos y mandan mucho más.

La descripción de colores podemos hacerla tan complicada como queramos, pero como se trata de amenizar el tema, podemos quedarnos con lo siguiente:
1) definamos la oscuridad del vino. Cualquier tipo de vino, ya sea blanco, rosado o tinto, se mueve en una gama de colores que va del más claro, sinónimo de joven, al más oscuro, sinónimo de añejo. Ásí pues, un tinto joven tendrá un tono rubí o púrpura, mientras uno viejo tiende al teja o marrón.
2) nos fijamos ahora en la limpidez. Podremos decir aquí si el vino es brillante, limpio, opaco, apagado, etc. La limpidez es cualidad importante en vinos blancos y rosados, mientras que los tintos pueden ser limpios sin ser demasiado trasparentes.
3) agitando el vino y examinando las "lágrimas" que deja en la copa, podemos saber cuanto de glicérico es el vino, es decir, si es muy alcohólico y su persistencia.
Por último, el borde de la circunferencia de la copa describe de nuevo la vejez del vino. Un vino maduro dejará el borde claro, color ladrillo, marrón claro, etc.

La fase olfativa es sin duda la más complicada de todas. En ella debemos definir tres tipos de olores, que están íntimamente relacionados con las fases de fabricación del vino. Así, como olores primarios detectaremos aquellos relacionados con el origen del vino, que como todos sabemos es la uva. Ésta es una fruta, por tanto, como olores primarios distinguiremos principalmente los frutales. Dentro de éstos, y dentro de la subjetividad de cada uno, podemos notar olor a fruta roja, como la fresa o la frambuesa, o bien otros tipos, como el melón, la manzana, etc. Pese a lo dicho, dentro de los olores primarios y siguiendo con la idea de que nos recuerdan la naturaleza del vino, podremos notar un olor vegetal o floral, tal como hierba fresca, tomillo, etc, o bien lirio, rosa, etc. El momento perfecto para detectar los olores primarios del vino es cuando éste está en reposo, sin haberse agitado.

Los olores secundarios nos van a dar información sobre el proceso de fermentación del vino. Así, podremos detectar olores tipo levadura, bollería, etc, o bien lácteos (leche, yogur, mantequilla).
Este tipo de aromas se desprenden principalmente tras agitar la copa y son del tipo retronasales, es decir, nos llegan a la nariz a través de la boca y los detectaremos justo al probar el vino, antes de tragarlo.

Los olores terciarios también son retronasales y están relacionados con la fase de maduración del vino, tanto en barrica como en botella. Esto implica que no detectaremos este tipo de olor en vinos jóvenes. De hecho, dado que el conjunto de olores que detectamos en el vino se denomina bouquet, no podremos hablar de este concepto para un vino que no sea al menos crianza. Al relacionarse los olores terciarios con la maduración del vino, descubriremos olores que nos recordarán al proceso de conservación en barrica (inicial, de oxidación, o captación de oxígeno) o al proceso de conservación en botella (final, de reducción, o desprendimiento de oxígeno). Algunos ejemplos pueden ser olor a roble, madera, vainilla, resina, etc.
El método estándar para realizar una cata olfativa completa debe consistir de lo siguiente: oler el vino sin agitar, oler el vino tras agitarlo suavemente, oler el vino tras probarlo, sin tragarlo y por último, para los más avanzados, oler la copa tras beber el vino.
La fase gustativa es sin duda la más concluyente, ya que al fin y al cabo determina inequívocamente si un vino es de nuestro agrado o no, independientemente de su calidad, años de crianza y demás. Cuando bebemos un vino debemos detectar principalmente un sabor dulce (el debido a los azúcares), ácido (debido a la uva) y amargo (debido a los taninos, presentes en las pepitas de la uva). Hablaremos de un vino equilibrado cuando estos tres sabores se mezclan gratamente, provocando un sinfin de sensaciones que nos harán decir de un vino que sabe mejor o peor. Lógicamente, un aspecto fundamental a la hora de catar un vino es la temperatura, la cual podría enmascarar absolutamente el sabor real del vino.
Algunos conceptos que se utilizan en esta fase gustativa son el cuerpo del vino, su textura, su astringencia y su acidez (además de el ya mencionado equilibrio). Sin entrar en demasiados detalles, el cuerpo del vino lo determina su grado alcohólico y su consistencia en el paladar. La textura sin embargo está relacionada con la untuosidad del vino en la boca (cómo se nos pega). La astringencia determina el grado de sequedad del vino. Está directamente relacionada con la longevidad del vino, ya que desaparece con los años. Un vino debe ser moderadamente astringente. Por último, hablar de acidez es hablar de si el vino es agresivo o no en la boca, siendo el término medio, como en todo, el más indicado.

lunes, octubre 23, 2006

Historia del vino

Introducción

Los principales restos que hasta el día de hoy se han encontrado en Alaska y alguna zona de La Amazonia. Aunque realmente donde comenzó el cultivo más o menos intensivo de la vid es en el actual Irák (Mesopotamia).

En el Mesolítico, 9000 a.C., las poblaciones más asentadas (agricultores-ganaderos) poseían diferentes variedades de vid, destacando:

1. Vitis vinifera pontica (Mesopotamia) madre de la actual Pinot noir.
2. Vitis vinifera orientalis, asentada en el valle del Jordán (Israel).
3. Vitis vinifera occidentalis, cultivada en el antiguo Egipto.

Mitos y Leyendas

El pueblo Fenicio procedente de la ciudad Siria de Tiro transportó la Vitis vinifera hasta la Península Ibérica (España y Portugal) asentando el cultivo junto al del olivo (Olea europaea), aunque en nuestro país existía un pariente salvaje del olivo el "acebuche". A este pueblo le siguieron griegos y romanos.

Las deidades fueron cambiando de nombre aunque su significado era el mismo; así para los griegos fue Dionisos y para los romanos fue Baco. El vino era consumido únicamente en fiestas y su consumo nunca era diario. Se convirtió así en cultura, ya que se le ofrecía culto obligado. A las reuniones para gozar de él se las conocía como fiestas dionisiacas.

En el caso del pueblo romano, mucho menos religioso, el consumo se normalizó, aunque heredaron las reuniones para ensalzar al dios Baco pasando éstas a llamarse bacanales.

En el año 189 a. C. un edicto prohibió las fiestas públicas en las vías de la ciudad ya que en ese año hubo más de 700 detenidos en Roma por culpa del dios Baco o Dionisos (todos ellos disfrutaban de la misma bacanal).

El vino, o los dioses que le representaron, fueron modelo para los grandes escritores de la antigüedad: Virgilio, Homero o Marcial, y numerosas también son las muestras en relieves, mosaicos o esculturas.

El Vino de la Antigüedad

Vino de Ismaros, conocido por su mención en La Odisea, según cuenta la leyenda este vino embriaga al cíclope Polifemo y gracias a eso, Odiseo pudo huir de la isla.
Vino de Creta, elaborado con uvas pasas.
Vino de Cos, unión de vino tinto y agua de mar.

El Vino de la Edad Media

Con la caída del Imperio Romano y las invasiones bárbaras, el cultivo de la vid se redujo, aunque no llegó a desaparecer. Por el contrario, en España, con la invasión musulmana en el año 711 d.C. y pese a que el Corán prohíbe el consumo de alcohol, el viñedo elevó sus hectáreas de cultivo.

Pero el verdadero auge del vino se produjo gracias a la religión cristiana ya que la sangre de Jesucristo fue asumida al vino. Los grandes maestros del vino no fueron otros que los frailes y monjes de la edad media, en ellos nacieron vinos como el Champagne.

El cristianismo destrona al dios Baco pero aporta una legión de santos protectores de la vid y del vino: San Roque, San Morando, San Kilian, San Urbano, San Vicente mártir, San Goar. La vid y el vino se extendían hacia el este europeo llegando a países como Hungría.

La Expansión Americana

La Vitis vinifera fue introducida en México por los españoles en el siglo XVI, y de allí paso a California. En 1769 los franciscanos plantaron las primeras vides españolas en San Diego. En 1824 se creo en Los Ángeles el primer viñedo de explotación comercial.

Francisco Carabantes, uno de los conquistadores del Perú, introdujo el cultivo de la vid a la vez que instruían a los indígenas de Cuzco, de aquí paso a Chile, extendiéndose hacia el sur y, en tiempo de la colonia, este cultivo fue objeto de reglamentación por parte del gobierno español, que pretendía defender así las exportaciones a América.

La introducción de la viña en Argentina también se remonta al siglo XVI cuando los españoles tomaron posesión de la Pampa. Después, bajando de las altas planicies y de las regiones mineras de Bolivia llegaron al piedemonte andino. La viña plantada por los franciscanos y los jesuitas con la paciente e ingeniosa obra de los habitantes de Cuyo, y los sistemas de irrigación inventados por los inmigrantes italianos contribuyeron a la formación de los llamados oasis vitícolas. Los conquistadores portugueses hicieron lo mismo en Brasil.

DICCIONARIO DEL VINO. DEFINICIONES

ABIERTO: Cuando el vino tiene poco color y poco equilibrio en boca.
ABOCADO: Vino moderadamente dulce.
ACIDO: Vino en el que predomina el sabor ácido debido a los ácidos naturales procedentes de la uva o de la fermentación.
AEROBIA: Proceso biológico que requiere la presencia de oxígeno.
AFRUTADO: Se dice de un vino que tiene aromas de frutas (melocotón, albaricoque, plátano, grosella, frambuesa, fresa, cereza, ciruela, moras, etc).
AGUJA: Presencia de carbónico natural burbujas , que aparece en ciertos vinos jóvenes.
ALBARIZA: Suelo de color muy claro, rico en carbonato cálcico. Típico de la zona de Jerez.
ALEGRE: Cuando un vino es vivaz, tiene un aroma limpio y acidez fresca. Se dice también de los vinos espumosos con una agradable burbuja.
ALMENDRADO: Sabor a almendra que aparece en vinos tintos jóvenes elaborados con maceración carbónica. También puede reflejar algunas alteraciones como exceso de oxidación en los vinos blancos, o el "gusto de luz" de los vinos espumosos mal conservados.
AMARGO: Se aprecia en la parte posterior de la lengua y no debe confundirse con el sabor del tanino.
AMBARINO: Tonalidad de algunos vinos blancos causada por la oxidación.
AMONTILLADO: Vino generoso de Jerez, de dorado a ambarino, con un sabor seco avellanado, y un contenido alcohólico entre 17° y 18°. Córdoba, Andalucía. Beber fresco. Aperitivo.
AMPLIO: Un vino completo, lleno, abundante en matices.
ANDANA: En la bodega, hilera de barricas o botas alineadas en las naves o cavas de crianza.
AÑADA: (fr. Millésime). Año en que el vino ha sido vendimiado. Debe figurar en la botella.
AÑEJO: Vino criado en barricas o en botellas, al menos durante tres años.
ASTRINGENCIA: Sensación que provoca una contracción en las papilas y se engancha al paladar, debido a los taninos del vino, que va moderándose con la crianza.
ATAQUE: Es la primera impresión sensorial que el vino produce en el paladar.
ATERCIOPELADO: Suave, de tacto agradable y sedoso, sobre todo en los vinos tintos.
BALSAMICO: Aroma resinoide que puede deberse a la variedad, la tierra o a la crianza (incienso, cedro, pino, alcanfor, etc). Es un aroma noble.
BARRICA: Envase de madera que se utiliza para criar los vinos. La barrica bordelesa (225 litros) es muy apreciada para la crianza de los grandes vinos de mesa. Está compuesta por las duelas, de madera de roble, unos aros metálicos de ajuste y dos tapas.
BLANCO: Estilo clásico de vino muy claro, con abundancia de amarillo matizado por una amplia gama de tonos verdes y dorados.
BOCOY: Bota-Tonel. Envase de madera mayor que la barrica. Capacidad de 700 litros.
BOUQUET: Palabra de origen francés, que se utiliza para designar el conjunto de las sensaciones olfativas que ofrece un vino.
BRILLANTE: Vino que presenta un aspecto visual esplendoroso y limpio, con reflejos luminosos.
BRUT: Vino espumoso muy seco. Característica de los cavas. Admite diferentes matices dependiendo del contenido de azúcar: brut cero, brut salvaje, brut absoluto, brut nature.
CARAMELIZADO: Olor a caramelo quemado que se puede detectar en los vinos con mucha crianza: reservas y grandes reservas.
CARACTER: Conjunto de características de ciertos vinos que lo convierten en inconfundible. Elogio del vino.
CARBONATED WINE: Vino espumoso de inferior calidad, gasificado industrialmente.
CARNOSO: Se dice de los vinos plenos, grasos, ricos, que tiene materia y producen en el paladar una sensación de cuerpo denso.
CAVA: Nave subterránea de crianza. Vino espumoso español de gran calidad, elaborado por el método "Champenoise", haciendo su segunda fermentación en la misma botella que llega al consumidor.
CEPA: Planta. Tronco de la vid, del que salen los sarmientos.
CHACOLI: Vino ligero y ácido procedente de uvas que no alcanzan suficiente madurez. Vol 9°. País Vasco.
CHAPTALIZACION: Adición de azúcar al mosto para su enriquecimiento y consecución de grado de alcohol.
CLARETE: Vino tinto afrutado y ligero en cuya fermentación se han macerado muy levemente los hollejos. Consumir pronto. Los aficionados ingleses denominan "claret" al vino tinto de Burdeos.
COMPLEJO: Vino rico en matices sensoriales, bien armonizado y elaborado, procedente de una variedad que exhibe un bouquet completo y expresivo.
CORCHO: Tapón de la botella. En cata, sabor y olor desagradable que puede detectarse en los vino cuyo tapón no está en buenas condiciones.
CORONA: Figura que forman las burbujas de un buen vino espumoso o cava en la copa al llegar a la superficie.
COUPAGE: Mezcla de diferentes vendimias, mostos o vinos. Puede ser de la misma cosecha o de otros años.
CRIADERAS: Botas en las que se realiza la crianza de los vinos de Jerez (Sherry) por el sistema de soleras. Las criaderas forman varios pisos, apilados sobre la última andana que corresponde a las soleras.
CRIANZA: Envejecimiento controlado de un vino, en barrica, en bota o en botella. La crianza implica un moderado aporte de oxígeno que facilita la evolución del vino, así como la presencia de la madera y sus perfumados aromas de especias. La crianza del vino en botella es importante para conseguir su redondez.
CUERO: Aroma noble de algunos vinos tintos procedente de su crianza reductora en la botella.
CUERPO: Untuosidad, carnosidad, materia y estructura del vino.
DECANTACION: Sedimentar las lias del vino. Consumo: trasegar un vino añejo de la botella a otro recipiente para airearlo.
DEGUELLE: Eliminación de los depósitos formados durante la segunda fermentación en una botella de vino espumoso.
DESCUBE: Operación de vaciar la cuba para separar el vino de los orujos.
DESPALILLADO: Separar el escobajo o raspón (racimo) del mosto.
DUELA: Pieza de madera trabajada que forma la estructura de la barrica.
ELEGANTE: Cualidad del vino distinguido, con linaje de variedad noble, armonioso en el color y el aroma, equilibrado en el gusto, con bouquet y la justa crianza.
ENCABEZADO: Adición de alcohol puro de vino al mosto para detener su fermentación, preservando así una dosis de azúcar residual, característica de los vinos licorosos naturales. Los vinos generosos también se encabezan.
ENVERO: Epoca del año en que la uva comienza a tomar color.
EQUILIBRADO: Cualidad de un vino redondo, que muestra armonía entre todos sus componentes.
ESCOBAJO: Parte leñosa o verde del racimo que sirve de soporte a los granos de uva.
ESTRUCTURA: Constitución corpórea del vino, en la que deben conjugarse todos sus componentes: acidez, alcohol, taninos, densidad etc.
EVOLUCIONADO: Vino que ha sufrido modificaciones con el paso del tiempo
FERMENTACION ALCOHOLICA: Proceso biológico y químico que determina la transformación de los azúcares del mosto en alcohol y en otros componentes del vino, por acción de las levaduras. Los grandes vinos espumosos hacen una fermentación especial en botella, desarrollando sus burbujas.
FERMENTACION MALOLACTICA: Segunda fermentación de algunos vinos, por acción de las bacterias, en la que el ácido málico se transforma en ácido láctico, aunque no siempre se produce.
FLOR: Capa de levaduras que contribuye a la formación de aldehídos durante la crianza biológica o anaerobia de algunos vinos como el Jerez, Moriles, Montilla, Rueda y de la zona del Jura (Francia).
FINO: Tipo de vino generoso de crianza biológica propio de Andalucía.
FLORAL: Aroma agradable de ciertos vinos que recuerda al perfume de determinadas flores como la rosa, el jazmín, violeta, madreselva, etc.
FRESA: Aroma frutal que aparece en ciertos vinos tintos o rosados y en algunos oportos. También puede encontrarse en vinos espumosos elaborados con uva Pinot Noir.
FRESCO: Vino blanco o rosado que muestra armonía entre alcohol y acidez. Puede aplicarse al clarete o al tinto joven.
FRUTAL: Cualidad aromática de los vinos. Presencia de aromas que recuerdan a la fruta (moras, frambuesa, plátano, piña, melocotón, etcétera).
GENEROSO: Vino especial cuyo contenido alcohólico está entre 15° y 23°. También se aplica, por extensión, a los vinos de mesa con fuerte contenido alcohólico.
GRAN RESERVA: Nombre que se concede a los vinos largamente criados en barrica de roble y botella. Aunque varía, según las zonas, debe de tener una crianza de más de tres años.
HERBACEOS: Olor y sabor de ciertos vinos que recuerdan a materias vegetales del orujo, sobre todo al raspón verde.
HOLLEJO: Piel de la uva.
JOVEN: Vino sin crianza en el que se han buscado las cualidades afrutadas y más frescas.
LAGAR: Recipiente donde antiguamente se pisaba la uva. Lugar de la bodega donde estan las prensas.
LAGRIMA: Traza de aspecto oleoso que deja en la copa un vino rico en alcohol, azúcares y glicerina.
LEVADURA: Hongos unicelulares que se encuentran en los hollejos de la uva y que desencadenan el proceso de la fermentación alcohólica.
LIAS: Sedimentos que deja el vino tras su fermentación primaria.
MACERACION: Inmersión, más o menos prolongada, de los hollejos en el mosto que fermenta.
MACERACION CARBONICA: Es una técnica de elaboración de vinos tintos en la que la uva entera sufre una fermentación intracelular enzimática. Se utiliza para obtener vinos jóvenes suaves y aromáticos.
MACERACION EN FRIO: Técnica utilizada para enriquecer en aromas primarios los vinos blancos. Consiste en mantener el mosto en contacto con sus hollejos evitando que inicie la fermentación mediante la aplicación de frío.
MADERIZADO: Defecto de un vino blanco oxidado, apagado y oscurecido, que recuerda a vinos generosos, sin poseer sus cualidades.
MADRE: Sedimento o lía que se deposita en el fondo de la barrica.Vino concentrado por ebullición, que puede añadirse a los vinos comunes para darles cuerpo.
MADURO: Vino que ha desarrollado convenientemente su evolución en la botella.
MAGNUM: Botella que tiene el doble de contenido de una normal (75 cl).
MANCHADO: Es un vino blanco de color ligeramente rosado por haber estado en depósitos que antes contuvieron vino tinto.
MANTEQUILLA: Aroma noble que puede detectarse en vinos de calidad, sobre todo si han hecho la fermentación maloláctica.
MANZANILLA: Vino fino generoso, criado en Sanlúcar de Barrameda. Andalucía.
MENTOL: Aroma noble de algunos vinos tintos de crianza.
MISTELA: Mezcla de alcohol vínico puro con mosto.
MOSTO: Zumo de la uva sin fermentar.
OLOROSO: Vino generoso de Jerez, entre 18 y 20 grados de alcohol y con un perfume que recuerda a nueces. Se obtiene por crianza oxidativa. Color oro oscuro, vinoso y corpulento.
ORUJOS: Residuo procedente de la prensada de las uvas. Después de obtenido el vino de prensa, los orujos pueden utilizarse como abono para destilarlos y elaborar el aguardiente de orujo.
OXIDACION: Alteración que sufren los vinos al recibir un aporte de oxígeno. Afecta al color y al frescor de los vinos blancos. Los vinos tintos se oxigenan moderadamente durante los trasiegos de la crianza, pero un exceso de oxidación quiebra su color y sus cualidades.
PAJIZO: Se dice del vino blanco de color claro, como la paja.
PALE DRY: Es un vino fino.
PALE CREAM: Es un vino dulce con el color del fino.
PALIDO: Se aplica a los vinos blancos de baja intensidad cromática.
PALO CORTADO: Categoría intermedia entre el jerez amontillado y el oloroso. Tiene el perfume del primero y el paladar del segundo. Es muy escaso.
PASIFICACION: Olores que recuerdan a los de las uvas pasas desarrollados en vinos elaborados con uvas demasiado maduras.
PERSISTENCIA: Duración de las sensaciones que el vino produce en la nariz y en el paladar.
POSGUSTO: Aroma y sabor que permanece en la garganta y en la vía retronasal después de tragar el vino.
REDONDO: Vino equilibrado, que muestra armonía entre todos sus componentes: pigmento, aromas primarios y secundarios, color, sabor y olor característico.
REDUCCION: Proceso de crianza en botella en el que el vino consume sólo el oxígeno contenido en el envase y madura lentamente. Falto de aire. Contribuye al afinamiento de los vinos.
RESERVA: Mención que distingue a los vinos de larga crianza.
RETROGUSTO: Es el conjunto de sensaciones que deja el vino después de saborearlo.
ROBLE: Olor y sabor derivado de la crianza en barrica de roble aromático, que debe estar en perfecta armonía con la redondez del vino.
ROSADO: Tipo de vino elaborado a partir de uvas tintas cuya fermentación se realiza en ausencia de los hollejos, alcanzando los vinos cierta coloración.
SANGRIA: Bebida refrescante, muy española, que se elabora con vino y frutas, sobre todo limón.
SECO: Vino que ha realizado plenamente su fermentación, transformando todo el azúcar en alcohol. Cualidad gustativa de los vinos.
SOLERA: La fila inferior de una escala de botas, donde se crían los vinos más viejos. Además, es un sistema de crianza que consiste en mejorar el vino joven con el más viejo. Es el sistema de crianza de los vinos generosos de Jerez.
TABACO: Evocación apreciable en los aromas de algunos grandes vinos de crianza.
TANINO: Sustancia orgánica de sabor astringente, contenido en los hollejos y pepitas de la uva. También la madera de roble aporta, durante la crianza, los taninos propios de su corteza vegetal.
TIERNO: Se dice del vino poco ácido, ligero y con poco extracto.
TINTO: Tipo básico de vino elaborado a partir de uvas tintas y fermentado en presencia de los hollejos. Presenta un color que va desde el rojo guinda hasta el negro azulado.
TRASIEGO: Operación en bodega que consiste en airear el vino y separarlo de las lías que se depositan en los envases de almacenamiento o crianza.
UNTUOSO: Sedoso, rico en glicerina. Un vino amplio y muy suave

VAINILLA: Aroma especiado aportado por el roble nuevo durante la crianza.
VARIEDAD: Tipo de uva de características distintivas. Todos los tipos de uva pertenecen a una misma especie: Vitis vinífera.
VARIETAL: Vino elaborado a partir de una sola variedad de uva.
VENDIMIA: Recolección de los racimos de uva.
VERDOR: Sensación de vino inmaduro, que aún no ha evolucionado hasta armonizar su acidez.
VINIFICACION: Conjunto de operaciones destinadas a obtener vino a partir del mosto de las uvas.
VINO: Bebida natural obtenida por fermentación del mosto de uva.
VIVAZ: Fresco, brillante en el color, limpio de aroma y con savia.
YEMA: Primera fracción del mosto, obtenida mediante escurrido, sin que la pasta sufra presión alguna.
YODADO: Aroma y sabor de algunos vinos criados cerca del mar. Jerez, Sanlúcar de Barrameda.
ZURRACAPOTE: Bebida refrescante a base de vino, azúcar, canela y limón.